Conversaciones


No estamos solos
pero me animo,
con timidez
y como al descuido,
a desmarcarme,
a fugarme por un instante
y disfrutarlo a tu lado,
haciéndome el inocente.

Veo que para conversar
soy bien recibido,
me acerco,
y tu voz se vuelve grave, casi seductora
y en otros momentos
estalla como la de una niña.

Lanzás frases que parecen no significar nada
pero sabés que
aunque finja no comprender
mil cosas pasan por mi cabeza
y hasta hay veces que siento
que ciertas palabras
las marcás con intención
y me disparás a quemarropa.

Es como si me hicieras cómplice
de algo que nada sé...
pero ante alguna pregunta profunda
te escapás, te vas por las ramas
y el instante pasa, fugaz.

En ocasiones
parece que decido acercarme a vos
en el momento menos oportuno
y va la bofetada a mi orgullo
indetenible
inexplicablemente dolorosa
(pero es cierto
que todos estamos de malas
en algún momento
y soy yo quien no sabe leerte...)
y me resguardo
impotente
esperando que vos misma me saques
de la depresión en la que me sumergís.

Y el instante pasa, fugaz
y me lleva de nuevo
y termina mi aventura
y vuelvo a la realidad.

Comentarios

Entradas populares