Como patada de chancho V
Vamos con otra entrega de microcuentos, pase y vea, que es gratis:
Costo
Al escritor
mediocre le costó entender que vivir un cliché
no es fuente de inspiración. Le costó. Le costó más de seiscientos dólares en
café y medialunas en una cafetería de cuarta.
Casi
Razonando, un
día, notó que casi todo lo que tenía por cierto no era más que un
convencimiento absurdo de historias que le legaron sus ancestros. Dejó la
religión mayoritaria y, ya libre de dogmas, cayó en el New Age.
Aburrimiento
Claudelino una
vez más hizo la broma de tocar el xilófono con las costillas del muerto.
Aburrido, por fin aceptó que esas costillas eran suyas, estaba solo y el chiste
ya no era gracioso.
Spoiler
—…y entonces Leo
DiCaprio se va para el fondo, congelado, con ojitos tristes…
—¡Mirá que sos
guacha! ¡Yo no sabía que el Titanic se hundía!
Desconcierto
Miró de nuevo,
esperando encontrar en esa fría mirada una respuesta al desconcertante momento
que estaba viviendo. Tuvo un instante más para comprender que las manos que
presionaban su cuello pertenecían a la misma persona de la mirada fría. Rostro
perfecto el de su asesino.

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