La ciencia cada vez más cerca de probar la existencia de Dios
Este mes la revista Nature ha publicado una serie de estudios y datos
científicos que evidencian la existencia de Dios. Aquí tomamos un pequeño
extracto de una extensa nota que realizamos a los firmantes del artículo en
cuestión. La labor investigativa se ha dado en diferentes áreas, desde la
astronomía a la antropología.
Londres. En un extenso e
interesante artículo publicado en la edición de este mes de la prestigiosa
revista científica Nature, que varios
científicos de todo el mundo en cooperación han firmado, se puede confirmar que
a través de experimentos científicos en múltiples disciplinas (entre ellas
geología, astronomía, biología y antropología; con aportes en las áreas de
neurobiología, embriología y paleontología), se puede probar la existencia de
un Dios creador del Universo, más aún, el Dios YHWH judeocristiano.
El Profesor Arnold Aisutī, PhD;
de la Universidad de California, nos explica: “Con esta serie de datos y
conclusiones que hemos extraído, empezamos a acumular evidencia en el sentido
de que para la existencia de este, nuestro Universo y nosotros mismos ha sido necesaria la participación de un Ser
Superior que haya realizado las veces de Creador. Los papers están disponibles para todos, por supuesto. La ciencia es así,
debemos tomar como verdad lo que nos indican las evidencias”, nos comenta Aisutī,
con referencia a algo sobre lo que mucho se ha hablado, el ateísmo reinante en
los círculos científicos más altos.
“En mi área de estudios, la astrofísica”,
continúa Aisutī, “hemos detectado que la formación de los diferentes compuestos
químicos, desde los más básicos (como el Carbono y el Oxígeno) hasta los más
pesados, se dio durante la época ‘oscura’ del universo, tras el Big Bang. Esto no se contradice con todo lo que sabíamos de antemano
mediante la investigación científica. En cuanto al Big Bang, se mantienen la
mayoría de los postulados de la teoría, la variación más importante sería la
concerniente a los tiempos necesarios
para la evolución estelar”.
Considerando no haber explicado
completamente el punto, nos dijo “No hicieron falta miles de millones de años ni explosiones de estrellas para
formarnos, ya que todo el material que nos compone —oxígeno, nitrógeno,
carbono, calcio, hierro y, por supuesto, el elemento base: el hidrógeno— se
formaron aún antes de que la primera estrella iniciara sus fusiones nucleares
internas: La tierra se formó antes de que empezara a brillar el sol”, cierra Aisutī.
La Dra. Jessica Simmons de la
Universidad de Oxford es geóloga y junto a Dr. Lagātāra-jāna de India,
antropólogo, nos comentan también en primera persona sus hallazgos: “Con el Dr.
Lagātāra-jāna decidimos volver a excavar en Irak, teniendo en cuenta que es la
cuna de la humanidad, ya que si bien tenemos mucha información desde el punto
de vista antropológico poco y nada nos hemos interiorizado por el perfil
geológico de la zona. Con las excavaciones paralelas que hemos realizado hemos
encontrado mucha evidencia nueva que inicialmente nos desconcertó, teniendo en
cuenta todo lo que conocemos, sin embargo terminamos dando con la clave”. El Dr.
Lagātāra-jāna nos dice en este punto “Encontramos una ausencia notable de
cubiertos, enseres y utensilios de caza en la región comprendida entre los ríos
Tigris y Euphrates, específicamente en la locación 32grados 26minutos 28segundos,
Latitud Norte y 46grados 16minutos 46segundos, Longitud Este”. “Las
excavaciones geológicas, además”, añade la Dra. Simmons, “nos marcan que en una
era inquietantemente cercana —entre 12mil y 10mil años atrás— existió un valle
fértil que contuvo innumerables especies, desde las cabras propias de la zona
actual hasta elefantes, canguros y
dinosaurios, algo nunca jamás visto en una misma capa geológica. Deberán
entender lo perturbados que nos sentimos. Por supuesto, pedimos ayudas a otras áreas
de la ciencia, coordinando el trabajo de cientos de paleontólogos y biólogos.
Haciendo miles de experimentos y comprobaciones. Generar esta hipótesis de
manera científica e ir rellenando los huecos para convertirla en teoría es y ha
sido una labor titánica”. “La clave a la que la Dra. Simmons hace referencia”,
nos acota el Dr. Lagātāra-jāna, “no es ni más ni menos que el mayor best seller de la humanidad, el primer
libro impreso, las hojas que mayor paz transmiten en el mundo: la Biblia”.
Vemos los gestos de estas tres
eminencias en sus respectivos campos y no podemos dejar de sentirnos cómplices.
“Amén”. La expresión sale de los labios del Profesor Aisutī, recibiendo por
respuesta “amén y amén” de sus colegas de ciencia.
El Profesor Aisutī nos deja una perla, que
bien puede cerrar este artículo “por años hemos aprendido que la fe no es
suficiente, que las evidencias son las que nos ayudan a esclarecer la realidad,
la verdad. Hoy tenemos evidencias de lo que sentimos por fe. Nunca estuvimos
equivocados, pero ahora sabemos, empíricamente, que estamos en lo cierto”.
Lea esta entrevista in extenso en nuestra versión papel.

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