Como patada de chancho II
Segunda entrega de una serie indeterminada de capítulos de Microcuentos.
Como dije en otra ocasión —¿o nunca lo dije?—, que lo disfruten.
UNA CON EL COSMOS
Temblaba,
lloraba y se consolaba así misma diciéndose “voy para un lugar mejor,
lleno de alegría. Seré una con el ser supremo”. Un segundo después, un
pie de mujer la pisó junto a decenas de sus compañeras. “Gran cosecha,
hermosas uvas” dijo el patrón.
NO HAY INSOMNIO
Levantó
la cabeza, acalorado. Dio vuelta la almohada buscando el lado más
fresco y, de paso, seco. Estornudó y volvió a quedarse dormido.
PERO
—¡Ya no te soporto! ¡A todo lo que te digo le ponés excusas! ¿Acaso no te interesa complacerme?
—Sí, pero…
SUTILEZA
Recitó últimos versos de la Rima XXXVII de Bécquer mirando a los ojos a su novia y esperando que ella comprenda entonces que el amor del cuerpo era aquí y ahora. Para el alma había tiempo de sobra.
PRIMERAS PALABRAS
—Imagínese,
doctor. Tanto habíamos esperado el momento con mi marido… yo no puedo
creer todavía que mi Joel dijera las primeras palabras cuando nadie le
prestaba atención. Yo cocinando y mi marido mirando el partido de la
selección. Eso hacíamos cuando Joelito dijo “¡eso es falta, referí botón!”

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